sábado, 23 de enero de 2010

El rey del bocata

Prometí escribir este post y dedicárselo al "niño que ama la crema de espárragos". De hecho, es la partida de nacimiento del niño que ama la crema de espárragos.

El niño que ama la crema de espárragos, solo tiene 7 años pero se comporta como un adulto, es terriblemente sarcástico pero no es ni diabólico como Stewie, ni gamberro como Chin-chan o Burt Simpson.

Si nos lo encontramos en la calle, con su carpeta del colegio, forrada con una foto dedicada de Eduard Punset, te saluda por el nombre y te pregunta como va en el trabajo. Viste con un blazer azul marino, y pantalones cortos beige. Una corbata granate, lisa, rompe el blanco de su camisa.

El niño que ama la crema de espárragos no juega en la calle, se sienta en un banco de la plaza y allí se dedica a corregir a los mayores, "Verá Usted, los reyes godos eran 23, no 21".

El niño que ama la crema de espárragos, no lee cómics de Mortadelo y Filemón, prefieres ensayos de Umberto Eco y novelas de Milan Kundera.

El niño que ama la crema de espárragos jamás entrará en un sitio como "El rey del bocata", porque ahí jamás le servirían su plato favorito, en "El rey del bocata", dónde según Miqui, que le encanta frecuentar el sitio con su familia, sirven la hamburguesa más grasienta de toda Barcelona tienen "El jueves" de la semana para disfrute de los clientes, como en otros sitios puedes encontrar diarios.

Pep también va al "rey del bocata" una vez al año, en concreto el día 5 de enero. Como viene a ver la cabalgata de reyes a su paso por Sepúlveda, siempre se come un frankfurt en el pequeño local que hace esquina con Rocafort. El local de Rocafort no dispone más que de la barra con taburetes, el de Vilamarí tiene varias mesas. Se trata de un lugar como los muchos que frecuentaba en mi época de estudiante, bocatas más o menos sencillos, más o menos combinados, patatas fritas y refrescos, fast food nacional.

"El Rey del Bocata" en Vilamarí, 47, a medio camino entre la Gran Vía y el Parc Joan Miró.

jueves, 21 de enero de 2010

Big Fish

Hoy lo he dejado con mi novia.

Llevábamos 13 años juntos, compartiendo todo. He llamado a mi jefe, me quedan unos días de vacaciones. He entrado en internet y he comprado un pasaje con Singapore Airlines, destino a Hanoi. Salgo hoy mismo. En el aeropuerto del Prat, el personal de Singapore Airlines me dice que no puedo viajar a Hanoi, no dispongo de visado para entrar en Vietnam, solo me pueden trasladar hasta Singapur. Una vez en Singapur, me dirijo a la embajada de Vietnam, tardan 20 días en expedir el visado, eso o el pago de unos 50 euros. LLego a Hanoi al día siguiente, en el norte del pais, y me propongo llegar a Saigón, hoy Ciudad de Ho Chi Min, en tren. Comparto el camarote del tren con una mujer de mi edad, tal vez más joven, llevamos un par de horas charlando en inglés cuando repara por mi acento que soy español, que ambos somos españoles. Ahora, que el tiempo ha pasado, Lourdes es mi novia.

Hoy he quedado a comer con Toni, para ponerle al día de mi vida, explicarle que soy feliz, especialmente porque hoy me voy a Copenhage de fin de semana.

Quiero que Toni me ayude a iniciar una cadena de favores, le he invitado a comer en el Big Fish. Después iré al aeropuerto.

Ambos hemos pedido los mismos platos, ensalada thai, y rape a la plancha con salsa de romesco y puré de berenjena, para beber, coca colas.

Toni me cuenta que tiene un blog, donde habla de restaurantes, y que comentará mi historia, creo que le ha encantado porque me ve feliz, y es que solo veo una vez a Lourdes cada 15 dias, y justo es hoy. Justo hoy empieza el fin de semana que compartimos en la ciudad donde ahora vive. Un día redondo, una buena comida, una buena charla, el reencuentro con un buen amigo al que no veia desde hace casi cuatro años, pero con el que he hablado con la familiaridad que siempre nos tratamos y recordado los viejos tiempos, la última comida que hicimos en Casa Lucio, las veces que íbamos al Casa Ginés o los robustos de Robaina.

Toni también explicará en su blog, cuando sea el momento oportuno, que en el mes de marzo expondrán las fotografías de mi viaje a Vietnam y Camboya en el Pedralbes Center. Me ha pedido que le escoja una fotografía y se la dedique, la quiere comprar.


Para hacer honor a la amistad y a tantas tertulias compartidas, David, ya he hecho mi llamada, y la semana que viene compartiré mantel, tal y como te he prometido, con mi amigo Fernando, creo que Fernando será un buen eslabón en esta cadena de favores. Espero que cumplas tu palabra y me dediques tu mejor foto, para que pueda ver con tus ojos. Me da envidia casi todo lo que explicas, empezando por tu próximo viaje a Laos y Myanmar.

Big Fish, Calle Comercial, 9, detrás del Mercat del Born (entre la Ciutadella y el Born)... no confundir con la Plaça Comercial, al lado de La Paradeta... Teléfono 932681728, una mezcla de japonés con cocina de mercado, el plato de 60 makis surtidos, 80 euros. Bien decorado, mesas pequeñas, algunas con sofás y butacas de cuero, tipo chester, y a tope de gente bohemia, el salon está presidido por una chimenea. Camareras muy guapas, por qué no decirlo.

martes, 12 de enero de 2010

Zure Etxea

En este preciso momento me están reprochando amargamente que hoy recaí en mi sucio vicio. El tabaco. Sí, el dia amaneció tenso, más que nada por una contractura muscular en las cervicales, que le vamos a hacer. En parte por que hace frío, otro ingrediente del cocktail ha sido la edad, para que negarlo, y la guindita, pues que estoy un poquillo tenso, sin razones aparentes, pues racionalmente hablando tengo razones sobradas para sentirme feliz. He quedado donde el frankfurt Pedralbes, menuda mina, solo comparable con Can Paixanet, unos bares con un modelo de negocio realmente envidiable y saludable,siempre a tope de gente y referente universal sobre dónde quedar a hacer un bocadillo económico, gran rotación, en fin, seguro que conocéis uno de los dos y por que digo lo que digo. La idea era refugiarme en alguno de los muchos bares de la zona a que llegase mi compañía, pero como los bares estaban a tope me quedé fuera. Tonto de mi ya que hacía tanto frío que las chachas de Pedralbes sacaban a pasear a los pingüinos de las damas de la alta burguesía barcelonesa. Pero finalmente llegaron y entramos en Zure Etxea, la mesa estaba preparada pero en el centro del local, el reservado ya estaba reservado y valga la redundancia. Unos aperitivos de cortesía esperaban nuestra decisión de la carta, un zumo de tomate preparado con un poco de picante según el camarero, pero eso tiene mucho peligro en un vasco, es que si son del mismo Bilbao, pues, un poco de picante viene a ser medio tarro de tabasco. Vamos, que estaba cargadillo. Unos entrantes a compartir, jamón, pavías de bacalao con dos salsas, pimientos de Guipúzcoa rellenos de txangurro, unas habitas con calamares salteadas y pulpo a la gallega con pimentón de la vera y patatas nuevas. Que joya gastronómica es el pimentón de la vera, desde que lo descubrí no hay sofrito casero que no lleve ese color rojo tan característico. De segundo pedí bacalao gratinado a la musselina de ajo con sofrito a la antigua, con un nombre tan largo debe estar bueno. Los primeros, normalitos, eso quiere decir que buenos pero tampoco impresionan. Eso sí, tengo que decir a favor del bacalao que es el mejor a la musselina de ajo que probé en mi vida. He tomado mejores bacalaos, pero en esta preparación, todo limpio, escamado, con la mahonesa de ajos dorada, y sobre un lecho de sofrito de cebolla, ¡espectacular! ¿Quién puede tomar postres después de este homenaje, especialmente si las propuestas de postres son tan severas como brownies, espumas de crema catalana y demás. Café con sus petits fours y marchando. Lo más maravilloso que tiene Zure Etxea en los tiempos que lo he frecuentado, y debe ser mi quinta visita, es que he tenido la enorme suerte de no pagar nunca, mi tarjeta de crédito no se ha visto mancillada por el datáfono de este lugar. Casi podría decir que no tengo ni idea del precio medio por comensal, aunque en esta ocasión quien pagó me comentó a la salida, -¡Menuda castaña, 75 euros por persona!. Yo sonreí amablemente, para agradecer la invitación, al tiempo que tomé nota mental y profunda en lo más reptiliano de mi cerebro de solo volver a Zure Etxea acompañado por un buen pagador. Zure Etxea, un vasco muy vasco en Barcelona, Jordi Girona Salgado, 10, en frente del edificio Nexus de la UPC, teléfono 932038390.
PS. Dos cosas interesantes adicionales, la primera es que las personas altas se abstendrán de acercarse a las paredes, bajo riesgo de comerse uno de los bonitos apliques que iluminan el salón y que sin duda alguien acabará por golpear, otro apunte, oído al pasar mientras esperaba en la esquina... el diálogo es más o menos así. Hola, tú por aquí? Sí, he quedado con mi mujer en el Frankfurt Pedralbes. ¿Pero con la oficial? Claro, a la otra la llevaría al Zure Etxea.

sábado, 9 de enero de 2010

Frutería

Sí, simplemente "frutería" es que ni un cartel con ese rótulo ilustra el exterior del local que hace esquina en las calles Vilamarí y Marqués de Floridablanca, en Barcelona. La Sra. Nata se refiere a su dueño como "Tú pagés de cabecera", y ciertamente existen coincidencias entre la alimentación y la salud, más allá de la ingeniosa frase. Habitualmente me ocupo de llevar los postres para las reuniones de amigos, y es difícil competir con los pasteles de pera y chocolate del Bruselas, o los dulces de Bonastre, pero cada vez más me estoy acostumbrando a comprar cajas de frutas variadas. Lo bueno de comprar en esta frutería es tener un surtido aceptable de frutas, hortalizas y verduras de temporada de una gran calidad. Y los inconvenientes, varios, muchos... a veces tantos que paso largas temporadas sin entrar. Uno de los peores, soportar a las clientas habituales que han desarrollado mil tretas para colarse, incluso tienen a sus vástagos entrenados en tal arte. Simplemente lamentables. En esta ciudad que se sueña cosmopolita habitamos junto a gentes ajenas a la educación, esas normas que mi abuela llamaba urbanidad. Que pisotean a cualquiera que esté a su alrededor, pero que como tienen buen corazón pueden empatizar con la dura situacion del pueblo somalí o con los pobres afganos, pero al vecino de al lado, a ese, no le respetan ni el turno en la cola. Me pregunto como administrarían el poder, si fuesen un jefe tribal afgano, o el mismo Obama. Solo sirven para solidarizarse con las grandes causas que nunca vivirán y saben lo que tiene que hacer cualquier otro, distinguen entre el bien y el mal, pero solo en las decisiones ajenas. Aunque no me extraña que intenten colarse, por otro lado, yo a veces fantaseo con hacerlo, fantaseo con servirme de las cajas como si fuera un autoservicio y marcharme ¿Por qué? Porque no creo necesario explicar entre fruta y fruta si la niña tiene una falta o no, y aún menos, que sea necesario someter a referéndum, llamadas a móviles incluidas si se compran acelgas o espinacas... ¿Y lechugas? La única razón por la que Dios hizo varias clases en su género no era para satisfacer paladares, obvio, sino para que la Sra. Remolí, que va comprar con su peruana tirando del carro pueda dudar durante unos minutos interminables si escarola o romana, mejor hoja de roble, no, una de cada, y unos cogollos de Tudela...no, que es mucho, deja la escarola. Llegados a este punto yo empezaría a llenar mi bolsa ecológica, mientras ella se lo piensa, no vaya a precipitarse. A veces, eso sí, la espera te regala perlas impagables como la señora que aterida por el frío se queja del clima climático. Es fantástico, desde que Elvira Lindo, la genial creadora de "Manolito Gafotas" pusiera de moda el mundo mundial, no me había sorprendido tanto con una combinación de sustantivo y adjetivo de la misma familia... Tanto hablar del cambio climático que al final han conseguido que incorporemos esa expresión a nuestros diálogos de base, eso sí, adaptada. El "clima climático", mola. En la foto, mostrador, los días previos a la Navidad, cerezas y docenas de frutas exóticas con nombres imposibles, menos la carambola que es divertido. Al releer el post, me he dado cuenta de lo machista que es la deducción que son las clientas las que entorpecen el flujo de la cola. No es del todo cierto, seguro que hay algún cliente igual de torpe y desconsiderado, y por supuesto mujeres que saben lo que quieren, pero de la aplicación del método científico, basado en la observación empírica, puedo afirmar que en condiciones de laboratorio, una clienta esférica y de mediana edad es la que suele reflexionar durante diez minutos si debe comprar manzanas verde doncella o mejor fuji, y si fuji, entonces país o francesa, entre tanto nos comenta que su Josep Maria ha encontrado trabajo, y que hoy va a salir tarde. Horror, también quiere unos tomates (raf, montserrat, cor de bou, bola, canario, de colgar, kumatos, cherries,... son solo algunas de las variedades que la señora enumerará mientras se decide si los quiere para salsa, para ensalada, o para guisar).

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Citrus

Esa máquina de hacer dinero, que debe ser Angrup. Son ya varias las menciones en el myownprivatebarcellone, "La Botiga", "Attic", "Mussol". Hoy, gracias a la invitación de Gustavo le toca el turno a "Citrus". Uno de los trazos en común que tienen los restaurantes de este grupo es que son amplios, bien aprovechados y situados estrategicamente por toda la ciudad, P. de Gracia, Ramblas, Rambla de Catalunya, Casp, Aragó, Av. Josep Tarradellas, o aledaños de la Av. Diagonal (2, una Botiga y un Mussol, da gusto poder elegir). Deben de pagar de inmuebles lo que no está escrito. Gastronómicamente son correctos, pero no tienen amor por el producto ni por la presentación. Esto no quiere decir que sea malo, o que cualquier cosa vale, quiere decir que no tiene personalidad y que falta "alma". Otra cosa curiosa que me ha parecido hoy, en comparación con anteriores comidas o cenas, es que no estaba tan lleno. Sin estar vacío, me parece raro conseguir mesa. Va a ser verdad lo de la crisis. Citrus ha sido marco para múltiples celebraciones, incluso familiares, y es que a mi hermana le gusta y es asequible, además si estás enseñando la ciudad a un extranjero y quieres llevarle a un restaurante "con vistas" este primer piso del Paseo de Gracia permite observar el bullicio de la aorta barcelonesa para después seguir haciendo turismo. Como al restaurante le falta el encanto de lo artesano, debes procurar venir con el encanto puesto de casa, y no esperar más que alimentarte con comida de mercado cocinada con más o menos gracia y servida, por lo general, con diligencia pero como dirían en el sur, "sin duende". Gustavo me ha comentado que se casa su hermana, pero que esta información es secreta. Procuraré no decírselo. Antes tenía la costumbre, cuando comía con alguien, indicarle que tengo la costumbre de publicar este blog sobre restaurantes y las personas que me llevan a ellos, ahora he cambiado de táctica. Solo me dejo llevar. Gustavo denuncia un cierto cansancio moral en su trabajo y conversa conmigo a propósito de como está el patio pues su empresa, que fue mía, cada día se parece más a un campo de minas. Hemos comido de picoteo, alcachofas laminadas, para mi plato imprescindible en temporada... nada crujientes, más tirando a buñuelos que a chips, croquetas de bacalao, jamón, y un par de tapas más, sin postre, sin botella de vino, con café, unos 60 euros. Uhm, quizá no sea tan barato, solo lo aparenta. En resumen, restaurante ideal si eres guiri, pero si eres local, aprobado justillo, en cualquier caso, no aporta nada, solo calorías. Citrus, Passeig Gràcia, 44, con Consell de Cent, 93 487 23 45. http://www.angrup.com

lunes, 21 de diciembre de 2009

El Rebost de Maria

Lo primero que me sorprende es el nombre, "El rebost de Maria", cuando lo normal sería que se llamase "El rebost de la Maria". En catalán el nombre siempre se antepone de artículo, cuando es propio. Pero María lo que domina es la gramática de los ambientes. Ha recreado una atmósfera cálida, acogedora. Un cierto aire de la campiña inglesa, con lozas decoradas a mano con motivos florales y cuadros del ensanche barcelonés. La propia ubicación del restaurante, en el semisotáno de una finca de estilo modernista muy pronunciado, con una escalera de madera, y vidrieras en el acceso principal ya es una introducción a un mundo de sensaciones, no solo en el paladar sino en la experiencia sensorial que debe acompañar a una buena comida, y que en todos los restaurantes te cobran pero pocos te la ofrecen de una forma tan nítida como en "el rebost". Copa de cava a la entrada, lo que resulta más entrañable es María, cuando hacia el final de la comida pasa por la mesa preguntarte cómo estás y si todo ha sido de tu agrado. Una mujer que le gusta su oficio y que más que dar de comer parece consciente que no solo una buena cocina distingue al restaurante. La primera vez que fui al Rebost, hará unos cinco o tal vez seis años, fue con Carles y Neus, buena gente. Yo les devolví el favor llevándoles donde Lucio. La penúltima, con David P. que llevaba poco tiempo trabajando cerca y había tomado "el Rebost" como su restaurante de cabecera. No hay última, por que es un lugar dónde siempre se quiere volver, pero la anterior tomamos alcachofas laminadas, que podrían estar más crujientes y menos grasientas, unos huevos estrellados, con unas patatas mejorables, y un bacalao con muselina de ajos tiernos impresionante, en su punto de sal, en su punto de cocción, delicioso. "El rebost de Maria", www.rebostdemaria.com, Gran Vía de les Corts Catalanes, 439, 934232199. De precio, carillo, sobre los 50€.

Starbucks coffe

Miqui dice "No se te ocurra hacer un post del Starcbucks" y yo me pregunto por qué no lo iba a hacer. Del Rebost de María ya haré otro, pero me ha hecho gracia volver al Starbucks, en el que he entrado docenas de veces cuando visitaba a diario las conselleries de la Via Laietana, especialmente Administracions Públiques, cerca de Jaume I. Saliendo del Rebost hemos dado un paseo por la fería de Santo Tomás, en la Gran Vía, "Fira de Reus" advierten los carteles. Bueno, este chiste tiene gracia en Tarragona. En La Canonja se pueden desternillar, en pleno proceso de segregación de Tarragona. Por eso en la Rambla Nova solo celebran Fira de Nadal, no vaya a ser que algún gracioso acabe poniendo Reus de verdad por Reis, en los carteles... Para los de Barcelona, digamos que los de Reus y los de Tarragona no se llevan del todo bien entre ellos, están ligeramente picados, y por eso cuando uno de Reus está con uno de Tarragona no pierde comba. Después hemos bajado por la Via de Laietana hasta el Rococó, al lado del mercado de Santa Catalina. Pero estaba cerrado, así que hemos ido a Starbucks, un local cutre en comparación a lo que se supone que tenían que ser las franquicias, con sofás, wifi, revistas... esta franquicia, al menos, no tiene el glamour de otros locales como el de Pozuelo o el de Diagonal, o el de Glasgow que tienen solo sofás o mobiliario de teka en la terraza. ¿El nombre para el pedido? -Evaristo. La ventaja de que las camareras sean sudamericanas facilita que les parezca un nombre corriente, además éstas eran simpáticas y agradables, que todo se tiene que decir. El pedido eran dos chocolates, uno con caramelo. ¿Evaristo? -Sí, ¿Cuál de los dos chocolates lleva el whisky? -No señor, whisky no llevan, exclama con sorpresa la camarera, un poco sorprendida. -Bueno, pues venga, ¿En cuál has puesto caramelo? Y otro derroche de simpatía de la camarera, acostumbrada a que la monten pollos, por lo que se vé. Seguimos la visita por el mercado de Santa Llúcia -en la foto, un puesto de la Fira- para bajar hasta el puerto y rumbo al Jabalí de Ronda, para recoger los encargos navideños. Por la noche, cena en el Lagar, reunión navideña con amigos como colofón de un día navideño. El chocolate del Starbucks, tipo batido, horrible, y me sentó mal, el café no es mejor. www.starbucks.es