miércoles, 4 de marzo de 2009

Agua

La verdad es que hacer la crítica del Agua sería lo mismo que hacer la crítica de todo el grupo Tragaluz. Pero me entretendré en cada uno.
Lo que más me gusta del Agua, su ubicación, las vistas, la terraza en primavera. Es como estar de cámping en la playa de la Barceloneta, y en verano puedes llegar a pensar que estás en las playas de Los Ángeles, Venice, por ejemplo.
Lo peor, que hay que hacer reserva siempre, con bastante antelación y no es garantía de éxito, pues suele estar a tope, por turnos, especialmente en verano.
La comida tiene una calidad muy aceptable, geniales los entrantes, especialmente las alcachofas fritas, cortadas muy finas, suavemente rebozadas y fritas.
De los pocos sitios con carpaccio de pescado, bacalao o atún.
Especialmente recomendable el arroz al carbón con alcachofa y sepia.
La carta siempre se completa con platos del día que ayudan a moderar el presupuesto de la comida o cena con unos platillos más económicos, sin llegar a ser un menú del día.
Un tiempo tuvieron un café a lo Ferràn Adrià, de los que se tomaba con cucharilla. Por suerte lo quitaron de la carta, y ahora el café es café y no corres el peligro de acabar tomando celulosas extrañas cuando quieres una infusión.
Es un sitio que he frecuentado tanto y con tanta gente que se me hace difícil encontrar una anécdota que destaque sobre las demás, pero evocaré la vez en que Guy vino desde Amsterdam para reinstalar un software que daba problemas, y es que el concepto de "soporte local" para una empresa americana afincada en Europa no deja de ser curioso.
Como deferencia, una vez que acabó de trabajar fuimos a comer, y como no estábamos lejos le llevé al Agua. Era un mediodía soleado de finales de febrero, comimos en la terraza y como estábamos abrigados, no tardamos en tener calor, tuve que dejarle mis gafas de sol. Al terminar de comer Guy me preguntó si era caro vivir en Barcelona, y si se podía trabajar hablando solo inglés... vamos, que se quería venir a vivir a las orillas de nuestro mediterráneo.
Agua está en el Paseo Marítimo, 30. casi en frente del Hospital del Mar, autobús 57, tiene un carril bici a pie de restaurante. Se accede desde la playa, por la terraza o por una especie de caseta de color azul, muy cerca de la del Baja Beach. Teléfono 932251272.

lunes, 2 de marzo de 2009

El Jabalí de Ronda

Hablando de ir al teatro... si antes de entrar a ver uno de los escasos musicales que se programan en Barcelona, generalmente en el Victoria (Sí, ya lo sé, ahora tenemos, oh!, tres musicales en cartelera) o a los teatros del Paral.lel en general, te apetece un bocadillo ligero, uno de mis locales favoritos es el Jabalí.
Siempre a tope, pequeño y ruidoso a esas horas previas a la función. Un género de charcutería de una calidad muy por encima de la media, pero unos precios asequibles.
Un servicio siempre atento, que no pelota.
Deliciosos los bocadillos de jamón en dulce, Noël, creo. La sobrasada ibérica, el lomo, el morcón, la mojama... debe ser de los pocos sitios de Barcelona en los que he pedido mojama y estaba deliciosa, como la que recuerdo de mi infancia. Claro, luego lo comparas con lo que te dan en el Inopia como mojama, y el precio y te cabreas. Snobs, seguid yendo al Inopia, yo me quedo con el sabor de tasca de "El Jabalí". Además es charcutería, bar y una pequeña terraza climatizada completan la oferta.
Importante, la charcutería cierra como el bar, a las mil. Por lo que si tienes visita inesperada y quieres quedar como un señor, habla con los dependientes de la charcutería que te preparan unas bandejas de embutidos y quesos para llevar excepcionales, o por supuesto, 100g, de mortadela, que también tienen.
Que el genero sea tan excepcional influye el que sea gente con oficio, con parada dentro del mercado de Sant Antoni. Mi madre ya compraba en el mercado a los padres de los actuales gestores. Un clásico entre los clásicos.
El Jabalí de Ronda está en la Ronda de Sant Pau, 15, frente al barrio del raval, en la puntita del ensanche, metro Paral.lel. Teléfono 934411082.

Ébano

Apuntado a la moda de los "lounge" se trata de un "en cualquier momento", en hora de comida, sirven comida, luego cafés y más tarde copas, y vuelta a empezar.
No he cenado ni comido aquí, pero cuando sales del teatro y te quedan ganas de tomar una copa, la ´"confitería" siempre a tope, Ébano es una buena alternativa. Ubicado en la avenida Paral.lel, la que más teatros concentra de la ciudad, es de las pocas alternativas "after", en este caso "after theatre" que hay por la zona.
Decoración retro, años 70. Música "chill" ambiente agradable, coktailes para todos los gustos y ocasiones, cervezas de importación, surtido de botellas de buen recorrido, mantiene los clásicos, caipirinha, caipiroska, mojito, sex on the beach, stinger, whisky shower... y también mezcla de zumos.
De precio, bueno... depende de con quien lo compares, si comparas con el Dry, barato. Si comparas con el bar de debajo de mi casa, la verdad es que en línea...
Ébano, está en Paral.lel, 124, más o menos a la altura de Parlament, metro de Poble Sec.

Palau Dalmases

Muy cerquita del Museo Picasso, en pleno meollo del Born, Santa Maria del Mar, Museo textil... está este palacio barroco, creo que de mediados del SXVII.
Con su enorme puerta para caballerizas, su patio para carruajes. Vamos, que los señores de Dalmases estaban bien vestidos.
Hoy es uno de los lugares de copas más curiosos. Curioso por su acceso, ningún rótulo anuncia su existencia, creo que hay un papel en la puerta, una cuartilla con no se qué información cuando están abiertos.
La puerta está cerrada a cal y canto. Así que si no sabes dónde vas, te puedes dar una buena vuelta sin encontrarlo.
Una vez que ya sepas dónde es, debes llamar a la puerta. Un hombre anciano te dirá que qué quieres, resulta obvio, tomar una copa. Te preguntará cuantos sois. Entonces te dirá que esperes, y cerrará la puerta nuevamente.
Pasados unos minutos, vuelve y esta vez si franquea el paso.
La primera impresión es que estás entrando en la casa de un extraño coleccionista, una ambientación absolutamente kitsch, música gregoriana, ópera, clásica... con un volumen adecuado. Sofás antiguos con damasquinados, sillas y mesas de forja, luz de velas, imaginería religiosa, relicarios, pinturas y tapices... todo n gran abundancia y desorden estudiado.
Precios de tarifa, es decir, lo mismo que en cualquier parte, unos 1o euros el combinado, si no pides nada especial, más o menos.
Por lo menos en un mundo de diseño minimalista es un sitio tan recargado que resulta agradable por rompedor, diferente. No iría a diario, pero si estoy por la zona, ¿Por qué no? Al menos es original.
Que yo sepa, el local no destaca por sus coktailes, a mi me ha pillado en fase de tomar cerveza. así que no puedo opinar sobre la calidad de los mismos.
El Palau Dalmases está en la calle Montcada, 20.

domingo, 1 de marzo de 2009

Coloimport

Una tienda singular, en un breve espacio se amontonan ordenadamente centenares de propuestas interesantes para alguien a quien le guste la buena mesa.
Básicamente se divide en 5 áreas, una primera con tés de todas partes y sabores. Una segunda con conservas nacionales, sales, especias, aceites, olivas, salsas. Una tercera con alimentos de sudamérica, dulce de batata, de leche, zumos de frutas tropicales, refrescos, ají, salsas típicas, y otros productos propios del continente sudamericano. En la cuarta encontramos los productos de las cocinas orientales, salsas de soja, mirim, aceite de sésamo, fideos de arroz, algas. En la quinta zona, por decirlo de algún modo, cantidad de objetos para el servicio de un catering, de una comida, desde palillos muy originales, brochetas, palillos de bambú, cuencos de madera, cristal, porcelana... de todas las formas posibles para hacer más apetitosa e higiénica la comida que se sirve.
Yo disfruto comprando olivada, muy rica la marca que aquí venden, una de ellas... también compré salsa de soja, guisantes con wasabi, cacahuetes con leche de coco, y alguna que otra delicatessen, como los esferificados de frutas (fresa, limón,...) tan adecuados para servir en canapés de foie o pescado, según se quiera combinar el sabor.
En fin, si tenéis que preparar un comida y queréis sorprender, Coloimport es una opción a tener en cuenta.
Coloimport está en la calle Rocafort, 85, justo por encima de Gran Vía. Pero también dispone de tienda on-line en http://www.colofruit.com/

Thai gardens

Ohhhh! Thai Gardens, recuerdo que la primera vez que entré me dejó maravillado. La última vez que estuve, hará un año, pensé que la decadencia debería estar prohibida.
Quizá es un problema de luz, de noche al usar más la iluminación eléctrica da una sensación más viva, pero las tres últimas veces que comí al mediodía el restaurante estaba casi desierto.
Y lo mucho que me gustaba hace unos 8 años, cuando iba de noche y me parecía exótico en su justo punto. Dispone de un comedor para comer a la oriental, sobre un cojín y con mesas bajas, y otro comedor con mesas y sillas a la occidental.
Casi siempre he comido un menú degustación, no excesivamente caro pero bastante completo, decorado con frutas talladas.
El menú del mediodía no está mal, ni de precio ni de contenido. Con el recurso de los sempiternos rollitos, los fideos y arroces.
Mi relación con el Thai fue de más a menos, muy intensa al principio, me gustaba ir por el impacto que produce pasar del Paseo de Gracia barcelonés al interior de un jardín de Thailandia con cruzar el quicio de una puerta, dónde una joven te recogía tu abrigo y te ofrecía un coktail o una cerveza thai.
Prometo ir un día de noche para ver si me reencuentro con la magia de la primera vez.
El Thai Gardens está en la calle Diputació, 273 casi tocando al Paseo de Gracia. Teléfono 934879898. http://www.thaigardensgroup.com

I buoni amici

Insistió Marcelo en llevarme a un restaurante que me iba a gustar, cerca de su trabajo. Y efectivamente, me gustó. Tanto que pocos días más tarde ya repetía.
Es la idea que he sugerido varias veces, la autenticidad de una cocina, un restaurante no es italiano por tener pizza y macarrones a la carbonara. Aquí si pides agua te traen acqua Panna, si la pides con gas (frizante) San Pellegrinno. Para acompañar la comida siempre he pedido chianti, concretamente Peppoli, una maravilla.
Lo malo es que soy de ideas demasiado fijas, siempre que voy tomo exactamente lo mismo, con una excepción. Antipasti a base de mortadela de bologna, pomodori sechi, terrone di parmeggiano. Este restaurante propició mi reencuentro con la mortadela, que cosa tan olvidada y tan rica, comida con los pomodori y el pan de romero.
De entrante, a compartir o no, siempre "tonno al gusto di Ester" un carpaccio de atún sobre un lecho de canónigos y patata, con una fritada de guindilla y ajo por encima. Se me hace la boca agua.
Y de plato principal "tagliatta luz de gas", un entrecot a la piedra (en este caso plancha de hierro colado) con patatas de guarnición, y una ensalada de rúcula y spek, con su aceto balsámico, delicioso. Acompañado con flor de sal de la Camargue y aceite al tartufo bianco, que le confiere el aroma a camping gas. Estructurado, sencillo, completo, delicioso.
De postre, un surtido de chocolatinas, con galletitas, catanias, unas tonterías para acompañar el café.
Al poco tiempo de empezar a ir se produjo el efecto dominó, de encontrarme en la puerta con gente que habían conocido el restaurante comiendo conmigo, pero que habían quedado con otro grupo, lo mismo que yo me encontraba con Marcelo. Excelente señal.
Inconvenientes, el servicio te habla en italiano, pero si les contestas en italiano te hablan en español, cosas del idioma. Cuando están al completo, y al mediodía lo suelen estar te vuelves transparente para los camareros. Un día me tuve que ir sin tomar el café por que media hora me parecía un buen tiempo de espera entre postre y café. Ese día lo pasé fatal, no nos traían la bebida, nos trajeron los antipasti dos veces y nos metieron bronca, una diferencia de más de 15 minutos entre que trajeron el primero al primer comensal y al último. Fatal, aunque no es la tónica. Y cuando pasé por caja me lo cobraron todo como si hubiesen funcionado bien, incluso el café que no tomé. Ese es otro, el precio, se puede comer de pizza para calibrar el precio, pero en términos generales es una cocina de calidad, y en consecuencia usa materia prima de gama alta, el precio está alineado. No digo caro, por que tiene una correcta relación calidad precio.
El restaurante de Daviano es recomendable por su cocina, probad suerte con el tema camareros.
I buoni amici está en la calle Casanova, 193. Teléfono 934396816. Casi a la altura de la Diagonal.