La verdad es que hacer la crítica del Agua sería lo mismo que hacer la crítica de todo el grupo Tragaluz. Pero me entretendré en cada uno.
Lo que más me gusta del Agua, su ubicación, las vistas, la terraza en primavera. Es como estar de cámping en la playa de la Barceloneta, y en verano puedes llegar a pensar que estás en las playas de Los Ángeles, Venice, por ejemplo.
Lo peor, que hay que hacer reserva siempre, con bastante antelación y no es garantía de éxito, pues suele estar a tope, por turnos, especialmente en verano.
La comida tiene una calidad muy aceptable, geniales los entrantes, especialmente las alcachofas fritas, cortadas muy finas, suavemente rebozadas y fritas.
De los pocos sitios con carpaccio de pescado, bacalao o atún.
Especialmente recomendable el arroz al carbón con alcachofa y sepia.
La carta siempre se completa con platos del día que ayudan a moderar el presupuesto de la comida o cena con unos platillos más económicos, sin llegar a ser un menú del día.
Un tiempo tuvieron un café a lo Ferràn Adrià, de los que se tomaba con cucharilla. Por suerte lo quitaron de la carta, y ahora el café es café y no corres el peligro de acabar tomando celulosas extrañas cuando quieres una infusión.
Es un sitio que he frecuentado tanto y con tanta gente que se me hace difícil encontrar una anécdota que destaque sobre las demás, pero evocaré la vez en que Guy vino desde Amsterdam para reinstalar un software que daba problemas, y es que el concepto de "soporte local" para una empresa americana afincada en Europa no deja de ser curioso.
Como deferencia, una vez que acabó de trabajar fuimos a comer, y como no estábamos lejos le llevé al Agua. Era un mediodía soleado de finales de febrero, comimos en la terraza y como estábamos abrigados, no tardamos en tener calor, tuve que dejarle mis gafas de sol. Al terminar de comer Guy me preguntó si era caro vivir en Barcelona, y si se podía trabajar hablando solo inglés... vamos, que se quería venir a vivir a las orillas de nuestro mediterráneo.
Agua está en el Paseo Marítimo, 30. casi en frente del Hospital del Mar, autobús 57, tiene un carril bici a pie de restaurante. Se accede desde la playa, por la terraza o por una especie de caseta de color azul, muy cerca de la del Baja Beach. Teléfono 932251272.
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